un respiro
o dos, de los que se vuelven suspiros y no te das cuenta, de esos que sientes al escuchar las gotas en la ventana, o miras de reojo los rayos del sol bajo los lentes, o cuando hueles ese perfume en el cuello de esa persona, o cuando saboreas el chocolate más rico y cierras los ojos, o solo de esos suspiros que das por las mañanas al despertar o por las tardes al dormir muy cansada…
